¿Se puede consumir menos y vivir mejor?

Lo primero dejar claro, cuando hablo de consumir menos y vivir mejor, queda claro que no me refiero a aquellas personas que, como consecuencias de la crisis, del lugar del mundo donde vive, o de cualquier otra circunstancia, tienen que reducir su consumo por necesidad.

Sino de lo que todos podemos hacer cada día, de forma voluntaria, para vivir mejor todos, pero con menos cosas.

Así que, ya sabes…

Compra menos y consume mejor.

Te cuento…

Actualizado el 23 de octubre de 2021

No es una locura lo de consumir menos y vivir mejor

Hay muchos libros, documentos, blogs ecológicos y vídeos que te pueden enseñar cómo es mejor, más saludable, más económico y ecológico vivir con menos.

Te dejo enlaces al pie.

Para esta reflexión parto de un punto general:

 No podemos crecer de forma infinita en un planeta que tiene recursos finitos. 

De hecho, creo que es una injusticia que nuestro modo de consumo agote los recursos disponibles para todo el mundo y para las generaciones futuras.

Y, aunque no solemos pensar en ello, no siempre nuestra forma de consumir, de alimentarnos, de abrigarnos, etc. supuso la destrucción del entorno hasta colocarnos al borde de la extinción, tal y como estamos ahora.

Somos nosotros mismos los que estamos metiendo en un callejón sin salida con la destrucción de los ecosistemas de cuya sostenibilidad depende la vida humana.

La tuya y la mía, por concretarlo más.

Es mejor, más saludable, más económico y más ecológico consumir menos y vivir mejor. Clic para tuitear

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Piensa en si necesitas todo lo que compras

Aquí me gustaría añadir un tema que creo que es un error plantearlo así: hay personas que defienden la renta básica para fomentar las compras y esa no debe ser su función si queremos poder mejorar la calidad de vida de todos, en mi opinión.

¿Cómo consumir menos y vivir mejor?

 ¿Es posible? 

Pero me voy a lo cotidiano porque se puede vivir mucho mejor con un consumo menor, incluso con gestos pequeños que os cuento porque creo más interesante compartir estos ejemplos:

  • Comprar frutas y verduras de temporada es más sano, más barato y mejor para el medio ambiente. Siempre a granel, las bandejas y envoltorios de plásticos no aportan nada al sabor y a nuestro disfrute del producto; eso sí, generan basura.
  • Reparar tu coche antes de cambiarlo por uno nuevo, la reducción de impacto ambiental es brutal y el ahorro en tu bolsillo igual. Es aplicable a los electrodomésticos, ordenadores, móviles, etc.
  • Conducir menos, reducir el uso del coche privado y, cuando lo hagas, hacer conducción ecológica o económica. Con el uso del trasporte público ganas tiempo para leer, para conocer gente, para pasear. Un ejemplo gracioso, pero que se da mucho, es coger el coche para hacer uno o dos kilómetros para llegar al gimnasio y hacer cinta de andar. Además, la conducción ecológica incluso reduce drásticamente el ruido en las calles y el desgaste del vehículo.
  • Hacer jabón en casa con el aceite usado. Es ideal para ropa blanca y también para la limpieza de toda la casa. Además ¿sabías que el jabón es desinfectante? No te hace falta la lejía. Haciendo jabón no tiras el aceite, no compras jabón y friegasuelo. De nuevo ahorras tú y el medio ambiente. Además, la elaboración del jabón es una tarea que a mí me relaja y que siempre hago escuchando buena música.
  • ¿A qué estás más cómodo con tus zapatos viejos? Pues no los tires, ¿te acuerdas de la profesión de zapatero? Pues parece que resurge. Y hay muchas más cosas que se pueden seguir usando. Así que recuerda reparar, antes de reciclar. Y, por supuesto, lo último es tirar.
  • La ropa dura más de lo que te dicta la moda. Hay toda una estrategia de mercado para que estés permanentemente cambiándola y tú sabes que no es necesario.
  • Para afeitarse, es un placer el jabón en barra y la brocha para hacer la espuma, es baratísimo y dura una eternidad. Es placentero y no derrochas botes de aluminio con gases para hacer la espuma.
  • Para beber refrescos y cervezas, evitar los envasados en latas y en pequeños envases: Vale más el continente que el contenido.
  • Desplazarse en bicicleta al trabajo o tus gestiones, es agradable, haces deporte e igual te ahorras el dinero del gimnasio; amén del ahorro energético. Bueno, y de los beneficios de ir andando, no hablemos…
  • Cultivar en tu propia casa, patio o terraza si dispones de espacio. Verás crecer lo que te comes.
  • Compra cerca de casa, al final te sale barato y harás hasta amigos en el barrio o pueblo que vivas. Y ahorras tiempo y dinero en desplazamientos.
  • ¡Echa menos producto! Si lo pruebas seguro que los dientes quedan igual de limpios con la mitad de la pasta que pones en el cepillo. Igual pasa con el jabón para lavadora y lavavajillas.
  • Y miles de cosas que puedes hace para ahorrar energía.
Imagen sobre el consumo y su impacto
Todo lo que consumimos tiene un impacto.

Consumo de proximidad

Comprar y consumir en pequeños comercios y con productos que han sido cultivados, producidos o manufacturados cerca de casa, tiene un efecto muy positivo sobre nuestros pueblos, ciudades y barrios. Y es una poderosa herramienta para vivir mejor con menos consumo y generando menos residuos.

Es cierto que, por un lado, todo el movimiento publicitario de las grandes marcas y de las multinacionales, perjudica el desarrollo de este consumo más local.

Pero, por otro lado, cada vez más personas de forma individual, o en grupos de consumo, practican esta forma de comprar de forma responsable.

Un buen blog ecológico de tu zona puede servirte para informarte más.

Diferencia entre consumo y consumismo

Es importante distinguir, previamente, entre consumo y consumismo:

  • El consumo es necesario y siempre ha existido, siempre hemos sido consumidores de algo. Esta es una relación natural y no somos los únicos seres vivos que intercambian para sobrevivir. El consumo no es más que conseguir algo que necesitamos.
  • El consumismo es diferente: es una variante del consumo derivada del sistema socioeconómico actual, donde el acto de consumir es un fin en sí mismo, se aleja del hecho de cubrir necesidades y se acerca al consumo en exceso para favorecer el crecimiento de la economía hasta el infinito. Lo cual, ya sabemos que es inviable porque vivimos dentro de los límites geofísicos de nuestro planeta Tierra.

Creo que debemos tomar conciencia, en el marco del sistema político, ecológico y económico actual, de que con cada uno de los gestos cotidianos, a través de los que resolvemos nuestras necesidades y satisfacemos nuestros deseos, impactamos directamente en el agotamiento recursos y bienes comunes que no nos pertenecen solo a nuestro, ni solo a las personas de este siglo.

¿Qué es el consumo de proximidad? ¿Qué es el consumo local?

Actualmente, se puede definir el consumo local como el acto de consumir productos y servicios fabricados en nuestro entorno territorial más cercano.

Concretando un poco más, este tipo de consumo responsable está relacionado con la distancia y el espacio desde el lugar de origen hasta la compra, cuanto mayor es la proximidad, menor es la distancia y más se reducen los impactos ambientales.

Se habla de productos de Km0 cuando la distancia que recorre desde el lugar de producción hasta el punto de venta no supera los 100 kilómetros.

Beneficios del consumo local

Este tipo de consumo ayuda a la economía local y reduce el consumo de energía proveniente del transporte de productos.

Los beneficios de este consumo son muchos.

De hecho, el consumo de proximidad aporta muchos beneficios para el medio ambiente; pero, además, económicos:

  • Ayuda a la recuperación del poder adquisitivo en nuestras comunidades más próximas, favorecen el pago de un precio justo según los costes de producción y las necesidades vitales en la comarca.
  • Estos precios son clave para que disminuya la especulación y el control económico por parte de grandes entidades financieras, o de inversión.
  • A nivel de producción agrícola, fomenta el mantenimiento de las pequeñas explotaciones familiares frente a las grandes multinacionales de la producción de alimentos.
  • Otro efecto positivo es la reducción de emisiones contaminantes y que provocan el cambio climático, ya que se reducen las distancias de las cadenas de suministro (de media 4.000 km. por producto, según BIKO). Lo ideal es que los productos no recorran más de 100 km, como hemos comentado más arriba sobre los productos del km 0.
  • Otra ventaja de la producción y consumo en proximidad es que ayuda a combatir la despoblación de las zonas rurales. Por ejemplo, ayudaría a solucionar el problema de lo que se ha venido a llamar la “España vaciada”; y que, seguro, es un fenómeno que se da en muchos más países. ¿y cómo se consigue ese efecto? Favoreciendo con medidas políticas y económicas las actividades agrícolas y ganaderas extensivas en las proximidades de pueblos y ciudades, por todo el territorio.
  • El consumo responsable y de proximidad provoca de forma colateral el incremento de la agricultura y ganadería ecológicas, ya que nadie suele querer tener grandes zonas contaminadas con pesticidas cerca de casa.
  • Otro beneficio es el hecho de que las personas que forman parte de todo el ciclo de producción, venta y consumo, llegan a conocerse. Este clima de confianza mutua hace que el comercio sea más justo y saludable para todos.
  • Consumir de proximidad también provoca que se generen empleos de proximidad. Dando así respuesta a uno de los mayores problemas que tenemos, al menos, en España. Estos empleos cercanos al lugar de residencia también ayudan a reducir emisiones que provocan el cambio climático.
  • Y, por último, el comercio de proximidad es garantía de que los productos que consumimos cumplen con las normativas de nuestra comarca, comunidad o país.

Por todas estas ventajas, creo que es momento de apostar por el consumo responsable y sostenible, en el sentido amplio de esta palabra, no solo en el medio ambiental.

Puedes hacer un descanso de lectura y ver este breve vídeo, y DURO vídeo, sobre los alimentos kilométricos:

Muchos de los alimentos que recorren miles de kilómetros hasta tu mesa tienen un gran impacto ambiental y social. Dale la vuelta a tus compras…

¿Cómo fomentar el consumo local?

Para que todo lo anterior sea posible es necesario que las leyes favorezcan el desarrollo de los canales cortos de comercialización entre agricultores, ganaderos, y otros productores, con los consumidores finales.

En mi opinión, este consumo de proximidad es una de las vías de solución frente a la emergencia climática que estamos afrontando ya en los años 20 de este siglo XXI.

No toda la responsabilidad es de los políticos.

Como ya sabes, soy de los que opinan que los pequeños gestos cuentan y mucho, así que tú y yo, con la opción de compra que hacemos definimos nuestro compromiso con un mundo mejor para todos.

Aprovecho estas palabras para animarte a consumir productos ecológicos y de producción cercana.

Otra forma de fomentar el consumo de proximidad es animando a tus amigos y conocidos a hacerlo también.

O, incluso, creando grupos de consumidores para hacerlo de forma coordinada, mediante el consumo colaborativo.

Desde lo local, los ayuntamientos pueden impulsar la producción, e incentivar el consumo de proximidad, cediendo espacios en los municipios y ciudades para que las agricultoras, y agricultores, puedan vender sus productos y reducir el impacto ambiental que implica la producción y transporte de los alimentos que comemos.

En definitiva, se trata de dejar de poner en el centro de la actividad la política el capital, para poner en el centro la vida.

Toda vida.

Somos naturaleza y no podemos darle la espalda.

Nuestra forma de consumir no puede darle la espalda a la naturaleza, porque somos naturaleza y de ella depende la vida. ¿Cómo consumes? Clic para tuitear

Conclusiones sobre comprar productos de proximidad

Con todo lo que te he comentado en este apartado sobre “consumo de proximidad”, ya sabes que estas medidas fomentan la venta de productos frescos y a granel para avanzar en la línea de la soberanía alimentaria, la salud, el comercio y precios justos, y la protección del medio ambiente.

En definitiva, el consumo local respeta el medio ambiente, la economía, reduce la denominada huella de carbono, respeta la continuidad de la biodiversidad de nuestro ecosistema y sirve para desacelerar el cambio climático.

¿Cómo consumir menos y vivir mejor? ¿Es posible? Clic para tuitear

¿Crees que puedes consumir menos y vivir mejor?

Son pequeñas cosas que puedes hacer y con las que vivirás mejor gastando menos y con menor impacto ambiental.

Y es verdad, vives mejor.

Cuanto más ahorres en consumir lo que realmente no necesitas, menos necesidad de trabajar más tendrás.

Ganas tiempo para ti.

vivir mejor con menos consumo
Llevamos la cabeza de cosas y no dejamos espacio a vivir bien.

Hablamos de hábitos que te ponen la vida más fácil y puedes ir adquiriendo poco a poco.

Y no pienses en lo que haces mal sino en los pasos que das a un consumo más responsable, saludable y ecológico.

Cuando se trata de cambiar conductas, es mejor que lo hagas poco a poco, sin agobiarte y sin agobiar a las personas de tu entorno.

El objetivo es que seamos felices y es cierto que podemos serlo con menos.

En el tener no está la felicidad.

¡Disfruta de la vida que sólo tienes una oportunidad!

¡Ah! Es mentira que haya que fomentar el consumo para la salud de la economía, saldremos antes consumiendo de forma diferente.

No podemos crecer de forma infinita en un planeta que tiene recursos finitos. Clic para tuitear

Una buena herramienta que ayudaría mucho para empezar a vivir de otra manera sería con la Renta Básica Universal que nos asegura una renta mínima garantiza para siempre, pero que no debe ser utilizada para que la gente consuma más cosas.

Y me refiero a consumir más cosas de las que explotan los recursos naturales. La una renta básica ayudaría a consumir más cultura, incrementar los trabajos de cuidados y, también, de ocio.

Enlaces y vídeos relacionados con reducir el consumo

Nuestra manera de consumir no solo afecta a nuestro bolsillo, sino que también hace una enorme diferencia en nuestro impacto en el medio ambiente. Con Claudia Ayuso.

Abraham Velázquez
@ecoabraham

imagen vivir mejor consumiendo mucho menos
Se puede vivir mejor con menos. Ya lo sabes. ¿Actuamos?
¿Qué es consumo de proximidad?

Es el consumo local de productos y servicios muy próximos a nuestro entorno territorial.
Es un tipo de consumo responsable que busca reducir el impacto ambiental reduciendo la máximo posible la distancia entre el lugar de producción y el punto de consumo.
Está relacionado con el consumo de proximidad los denominados productos de Km0 que son los recorren menos de 100 km. desde la producción hasta el consumidor.

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