De un derecho y un deber… a una suerte.

«Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo.» (Del artículo 35 de la Constitución Española) 
Así empezamos hoy… ¡Casi nada! Nuestra Constitución, la norma fundamental que los españoles nos hemos dado, consagra dentro del título «De los derechos y deberes fundamentales» el TRABAJO como un deber y un derecho, las dos cosas. Pero… ¿realmente es así? Creo que la respuesta es clara: No.
La última Encuesta de Población Activa (E.P.A.) nos decía que en España hay más de cinco millones y medio de personas en edad de trabajar y que no tienen trabajo. Además de todo el sufrimiento que este hecho genera en las personas y en sus familias, hay una cuestión importante: el trabajo es un deber y, también, un derecho; y esto obliga o debe obligar a quienes nos gobiernan , antes y ahora, pero de verdad, no de boquilla.
Para mí, recordando que escribimos sin tener conocimientos de leyes sino que miramos el asunto desde abajo, tendría que exigirse el cumplimiento de este artículo constitucional. Si una ley o decreto que apruebe un gobierno atenta contra este derecho al trabajo, ésta debe declararse inconstitucional. Es posible que no haya trabajo para todos, tal y como está montado el sistema en la actualidad; pues tendrán que cambiarlo. Igual tenemos que trabajar menos para trabajar todos, igual hay que ahorrar en energía en vez de recortar funcionarios, igual hay que fomentar una economía cooperativa en vez de competitiva, igual… ¿cual es tu propuesta?
Para finalizar esta reflexión en voz alta, sólo decir que cada día pienso que soy afortunado, que tengo mucha suerte por tener y mantener un trabajo. Creo que muchos piensan que hacen un favor a las personas cuando las contratan, cuando se convocan plazas, etc. Y, no. No es una suerte, es un deber y un derecho que debemos exigir que se cumpla.
Y sobre mí, sólo cabe decir que tengo que cambiar la forma de pensar no tengo suerte, tengo lo que desde la Constitución me corresponde; y, desde esta posición sí que tengo la obligación moral (y así lo haré) de estar apoyando a todos los que luchan y defienden un trabajo digno para todos. En todos quiero incluir a todos los que habitamos esta aldea que es el planeta Tierra, porque de nada sirve mi derecho si pisoteo el de los demás.
¿Qué podemos hacer para que haya realmente empleo para todos sin pensar en un desarrollismo con crecimiento infinito de productos materiales de materias primas agotables? Queremos trabajo y poder vivir.
Abraham 
@70Abraham

admin

Activista de la defensa del medio ambiente, la lucha contra el cambio climático y sus consecuencias; amante de la justicia y de la paz. Y apuesta por un nuevo modelo energético. En lo laboral, es empleado en área comercial de una teleco. Reside en Alcalá del Río, Sevilla. España.

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